Edmund McMillen

Edmund McMillen es un diseñador de videojuegos norteamericano que se ha convertido en un referente en el mundo game por sus diseños tan creativos como llamativos e insólitos. Nació el 2 de marzo de 1980 y desde aquí queremos hacer un breve repaso por su historia y por el universo creado por él. 

 

 

Breve repaso a su biografía

 

McMillen nació y creció en Santa Cruz, una ciudad situada en la zona central de California. Sabemos que en su infancia estudió en el instituto Soquel y que ya desde joven apuntaba maneras como dibujante. Su tema favorito siempre estuvo relacionado con los monstruos. 

De niño, Edmund estuvo bajo los cuidados de su abuela, la persona que más le ha apoyado en su carrera profesional. Una vez se convirtió en una persona adulta, su abuela le hizo un precioso obsequio, una caja que contenía todos los dibujos que había hecho de niño, que después utilizó en el desarrollo de algunos de sus videojuegos más punteros. 

El diseñador ha pasado toda su vida en su lugar de origen, Santa Cruz, aunque el encanto de la ciudad no le atrajo demasiado, tan solo las criaturas monstruosas que acampaban por sus anchas en su cabeza.  

Sus dibujos llamaban poderosamente la atención a niños y adultos, hasta tal punto que una de sus maestras de tercer grado creyó necesario que le hicieran una evaluación psicológica. Sus diseños resultaban tan inquietantes y ciertamente turbadores, que su profesora pensaba que Edmund necesitaba ayuda profesional. 

 

Su trayectoria profesional

 

El primer trabajo creativo de Edmund fue como dibujante de cómics independientes. Sin embargo, él prefirió desarrollar su talento como diseñador de videojuegos y dejó en un segundo plano su labor de dibujante. De todos modos, aún sigue diseñando cómics que tratan sobre el personaje protagonista de su videojuego Super Meat Boy para generar publicidad.  

Los juegos más populares de McMillen son los fundamentados en Adobe Flash. Es el caso de Meat Boy y su secuela, Super Meat Boy disponible para PC, Xbox 360 y PlayStation 4. De todas formas, Edmund también se convirtió en un diseñador muy popular por sus juegos Aether, Gish, Coil y The binding of Isaac

Gish obtuvo varios premios en 2004 como «Juego Indie del Año» y como «Juego de Aventura del Año de Game Tunnel». Coil recibió una nominación en 2009 para el «Premio de Innovación» en el Festival de Juegos Independientes. 

El joven fue el principal artífice del juego Braid justo antes de que David Hellman ocupara su lugar. Este juego se hizo en 2006 el «Premio de Innovación» del que hablábamos anteriormente, así como diversos premios en 2008 («Mejor Juego de Plataformas», «Mejor Juego de Plataformas», «Juego Casual del Año» en los Premios Anuales de las Artes y las Ciencias y «Mejor Juego Descargable para Consolas de GameSpot», entre otros). En cuanto a su juego Aether recibió una mención honorífica en los premios de IndieCade.  
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Team Meat fue una compañía de producción de juego independiente creada por Edmund y el programador Tommy Refenes. Su primer juego se publicó en 2010. Se trataba precisamente de Super Meat Boy, lanzado para Xbox 360 a través de Xbox Live Arcade, así como en Steam (plataforma de distribución de Valve). 

Se planteó la posibilidad de lanzarlo a Nintendo Wii, pero el proyecto fue finalmente cancelado. Parece ser que existían algunos problemas referentes a las limitaciones de tamaño de archivos por parte de WiiWare. Sony tampoco estaba demasiado interesada y no fue posible distribuir la versión de Team Meat para PlayStation 3

Sea como fuere, Super Meat Boy obtuvo un éxito aplastante y el equipo decidió crear una secuela no sin descansar un tiempo del juego. Como curiosidad, McMillen confesó en la revista Game Developer que durante el tiempo que duró el desarrollo de Super Meat Boy se sometió a una cirugía de vesícula biliar, con el gasto correspondiente de 50.000 dólares que no pudo pagar en ese momento.

Hubo que esperar un tiempo, pero Super Meat Boy dio sus frutos, incluso su desarrollo se utilizó posteriormente en el documental Indie Game: The Movie.  

El universo game de Edmund McMillen

 

Quien ha seguido la trayectoria de Edmund McMillen sabrá que los gráficos de sus juegos destacan por su estética flash. En ellos existe un dinamismo único y especial procedente del universo mágico de la animación alternativa. 

Edmund lleva bastantes años creando títulos con esta mecánica clásica de aspecto naïf que ha revolucionado el mundo del videojuego. Super Meat Boy es una de sus grandes creaciones, de eso no cabe la menor duda, aunque Edmund cuenta con tantos seguidores como detractores que no entienden muy bien su forma de ver el mundo del videojuego.

Puede ser querido u odiado a partes iguales por sus estéticas surrealistas, ya muy reconocibles que forman parte de su mundo. Sus dibujos clásicos son toda una declaración de amor para quien no admite lo moderno y lo sofisticado. De hecho, en 2012 lanzó una recopilación de sus mejores juegos para PC y Mac al precio de 4 dólares. 

Sus seguidores se lo agradecieron de veras, pues en este recopilatorio se incluían títulos tan destacados como Aether, Grey Matter, Time Fcuk, Triachnid, Spewer, Coil y, por supuesto, Meat Boy. También incluía muchos extras y dos juegos misteriosos. 

Dead Baby Dressup! fue una de sus primeras creaciones en formato flash. Estaba disponible para navegadores y la idea era combinar diferentes elementos para crear monstruos propios. Lo que más llama la atención es su tétrica, pues los elementos a utilizar eran los miembros de bebés muertos. 

Otro buen ejemplo de su trabajo transgresor es Coil, un juego «autobiográfico» según su autor, donde se pretende crear una experiencia cuestionable de lo que puede ser realmente el juego. Lo que hay que tener es una mente muy abierta para dejarte llevar por él. Luego está The C Word, uno de sus juegos shooter más polémicos, donde una vagina con cara de perro es disparada por un pene. 

Edmund desarrolló su carrera en un entorno experimental en el que se encontraba cómodo, pero decidió pasar al lado comercial y lanzó Super Meat Boy junto a Tommy. Este título le condujo a la fama, aunque no hay que olvidar su contenido: un muñeco martirizado que deja un rastro de sangre a medida que avanza, que además puede explotar en pedazos en cualquier momento. 

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